04
Jul

La mujer hermosa

Breve ensayo sobre la mujer hermosa.

 

 

 

 

 

 

 

     

 

 

 

 

Para empezar este ensayo, debo enunciar primero cinco postulados.

 

 

1-     Quien salva una vida salva al mundo entero. (Talmud)

2-     Los maestros corrigen con color rojo porque la ignorancia se paga con sangre. (Profesor Lereux de la Universidad Pública de Rosario)

3-     Se valora en función de lo que cuesta.

4-     La mujer hermosa es quien cargue una sonrisa perfecta, un cuerpo escultural, y/o la palabra precisa.

5-     La Humanidad es una gran Madre. Los católicos buscaron a María porque el varón les quedaba chico.

 

La mujer, si es hermosa, jamás puede pasar desapercibida. Dos solamente son sus posibles destinos. Sólo dos. Salvar al mundo o destruirlo; pero jamás podrá pasar desapercibida.

La mujer hermosa será tentada a autodestruirse desde muy pequeña. Será la «linda» en todos lados, la más hermosa del jardín y del grado de su escuela, la que todos escucharán cuando hable, la que tiene la sonrisa para convencer incluso a los maestros más inquisidores. Será la mimada por todos los varones de todas las edades, y la respetada por todas las mujeres. Siempre tendrá la última palabra.

Hacia los quince años, la mujer hermosa tendrá todos los vicios de una princesa o todas las responsabilidades de una soberana. Hacia los quince años, la mujer hermosa estará lista para salvar al mundo o destruirlo.

La mujer hermosa tendrá muchas ofertas, muchas opciones tendrá para crecer y elegir. Saldrá confundida o fortalecida.

Cuando su guía es fuerte, cuando no mira televisión, cuando su familia no sea muy materialista, ella rápidamente estará lista para defender al más débil: para luchar por las causas justas.

Sin modelos coherentes, casi con seguridad que se hundirá en su propio ego. Tal vez tenga suerte y se le despeje la cerrazón, pero entonces el nuevo mundo se le antojará confuso y enredado… Luego: predecible y vano… para morirlo efímero y sin sentido. La mujer hermosa será absorbida por un gran remanso de indiferencia y autoengaño.

Las chicas feas no tienen esos problemas, porque cada victoria le habrá costado el doble. Todo se valora en función de lo que cuesta, y a las chicas hermosas les cuesta muchísimo valorar.

Las chicas hermosas, si además son inteligentes, tendrán la mitad de su vida resuelta… pero aun así sólo podrán salvar o destruir al mundo; no podrán pasar desapercibidas, aunque quieran ser sólo sombras: Siempre habrá una brisa que les vuele la capucha, una lluvia que les moje la ropa, o una injusticia que no podrán dejar de ajusticiar.

Ser una chica hermosa es muy difícil. Cuesta que cueste lo que no cuesta.

Es tan difícil. Salvar o destruir. No hay otra opción.

Evita Duarte

 

Luc�a Ceresani
Lucía Ceresani
Charo Bogar�n
Charo Bogarín
Mar�a Gabriela Epumer
María Gabriela Epumer
M!~
La señorita K

 

 

Antes de decir cualquier cosa, relean el postulado número 4: dice Y/O.

 

02
Jul

Insomnio (líneas sueltas en la madrugada)

Para los visitantes de otros lugares, que veo aparecen, y que son frecuentes:

 

Les cuento que mi país se llama Argentina —tierra de la plata—. Queda al sur del mapa: debajo de todo, según las editoriales. Es un país netamente agro-exportador y futbolero. Exportamos alimento para 450 millones de personas, y una vez ganamos un mundial de fútbol: en 1986 en México. También compramos uno, en 1978, pero da vergüenza recordarlo, así que me sincero y les digo que ganamos sólo un mundial: de la mano de Maradona y de Baldano. Mi país se divide en regiones. Cuyo: la de la cueca y del vino, el Litoral: del Paraná y el chamamé, la Patagonia: del loncomeo, la estepa y los glaciares de la valdivia, el Noroeste: de los guainos y el cardón, el Chaco: del Chelaalapí y el algarrobo, y la Pampa: de la milonga y los espinales.

 

La ciudad donde vivo se llama Rosario; es la tercera ciudad en cantidad de habitantes y está en el límite entre la pampa y el litoral. Dentro de Rosario, vivo en el norte, en un barrio bastante contrastante. Si miro hacia el este veo las casas de los dueños de todo, y si miro al oeste veo a los siempre ninguneados. Vivo justo en la mitad de lo que amo. A 630 metros, yendo hacia el naciente, está el río viejo, y a 680 metros hacia el ocaso, el terraplén ferroviario que limita a los desterrados. Muchas horas al día me la paso detrás del terraplén, en la villa miseria que la gente conoce como la Cerámica, mientras que de noche y los fines de semana, permanezco sentado a la vera del Paraná, pidiéndole respuestas al Espíritu del Agua.

        

Es muy difícil tratar de mantener una conversación con este espíritu.

 

Cuando termino mi jornada laboral, cada tarde, caliento agua para preparar un mágico elixir folclórico, descubierto por nativos guaraníes, y que llamaron llamado caá caihué —los criollos le decimos yerba mate— y parto hacia la costa para sacar a pasear a mi perrita. Entonces, mientras Maleva del Río, en la arena, corre a los perritos limpios, arrojándolos al barro y llenándolos de olor a pescado, y yo disfruto de la sabrosa infusiómn amarga, busco en el ruido casi imperceptible del agua contra la costa, el rumor de Y Yara que narra y llora desconsuelos.

 

 

Tiene voz de niña. Algunos imaguaré cuera —gente vieja— dicen que es una guerrera que desnuda viaja sobre el lomo de un pirá guazú —pez enorme—. Otros, que es una cuñataí —niña— con la cabellera muy larga y escamosa, que observa el mundo desde el fondo del cauce.

 

Y Yara —ese difícil espíritu del agua— no contempla lo que a nosotros se nos ha dado por llamar bien o mal. El amor y el odio, para esta divinidad pagana, son estados puros. Odio al aborrecer a Tupá Yara —dios del sol—, y amor hacia las criaturas que habitan bajo las aguas, mediando en los asuntos turbios de las rayas y los bagres, e interviniendo con su ejército de palometas —pirá añá: pez del diablo— en las discusiones que se le antojan subversivas.

Y Yara no atiende los conflictos mundanos de la superficie. Aunque algunas veces creo que dice mi nombre. Creo que lo sabe.

 

El río me ha llevado,

se ha adueñado de mí.

He caído en los brazos turbios del

viborón naviero y

me he dejado arrastrar por

su torrente de aguas oscuras

hacia lo más recóndito de

sus lejanos esteros.

 

Casi no puedo saber quién fui.

Me quedan ruidos, gritos, euforias y

culpas de ese otro que

ha sido llamado por

el Espíritu del Agua.

 

         Y Yara nombra estados puros. Silencio y desazón en esto que nosotros conocemos como el mundo real. Silencio de remansos y respuestas turbias. Ay, niña de escamas en la cabellera larga… criatura que nada podés sentir más que odio y amor. Lentamente voy entendiendo tus estados. Otra vez se retuerce la panza de dolor… maldito cuerpo mortal que no está preparado para este designio.

         Creo que era más feliz cuando lloraba por saberte, río, y, ahora que te sé, duele.

01
Jul

Música (quinta parte) uruguaya y las fotos de junio

Son Chamarrita de una Bailanta, de Alfredo Zitarosa, Gurí Pescador, del Osiris Rodríguez Castillo interpretado pr Liliana Herrero y Detrás del Miedo, de Jaime Roos con pelo y de Laura Canoura cuano era flaquita.

Por si quieren escuchar y ver sólo los videos:

Detrás del Miedo.

 

Gurí Pescador.

Chamarrita de una Bailanta.





Los que están atrapados ahora en este remanso.


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